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CURIOSIDADES

El diario de una Becaria en despacho: el día a día de las prácticas

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Miriam Díaz Torres. Legal trainee. Estudiante del Máster de Acceso a la Abogacía y del Título Propio en Derecho Internacional de los Negocios en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Graduada en Derecho por la Universidad de Valencia.

  • Levantarse e iniciar el día: el Despacho

PIPIPPIPI! Son las 5:40 y suena tu despertador, todavía no ha amanecido, y antes de que amanezca tienes que haberte repasado las clases, desayunar, vestirte “acorde a la dignidad de tu profesión” y maquillarte, sutilmente, sólo para ocultar la falta de sueño.

Cinco horas más tarde estás entrando al Despacho, llegas ilusionadas y con ganas de exprimir al máximo esta oportunidad que te brinda la Universidad, aprender, aprender y retener lo aprendido para no cometer los mismos errores.

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Es una mañana intensa, aunque cuando se va acercando la hora de comer aumentas la intensidad del trabajo para dejar hechas las tareas asignadas.

 

  • Break para comer y la tarde: la Universidad

Hora de comer, abres tu tupper y lo calientas en el microondas, cada día te da más igual qué comer, al final tu comida siempre tiene el mismo sabor a plástico de tupper recalentado. Lavas los platos y corriendo a la Universidad.

Te pasa lo mismo que al llegar al Despacho, las dos primeras horas atiendes las lecciones sin descanso, absorbiendo todos los conocimientos que los profesores tratan de transmitir, pero cuando empieza a anochecer y todavía quedan dos horas de clase, empieza a acuciar el cansancio y la fatiga de todo el día.

 

  • Al llegar a casa: Tareas

Son las 20:45h, llegas a casa y todavía te queda ir al gimnasio, ducharte, prepararte la cena y el tupper para mañana. “Creo que esta semana me tocaba limpiar el salón de mi piso de estudiantes y hacer mi colada. ¿Lo dejo para mañana?”

Son las 23:10h y quieres irte a dormir, pero hace días que no contestas algunos mensajes de WhatsApp “¿cómo estarán mis amigas? ¿y mi hermana?” Hace casi dos semanas que no sabes nada de ella. “Tengo que dedicarles más tiempo”. Te apetece quedar con tu novio, pero caes sumida en un profundo sueño.” PIPIPIPIPIP, hora de levantarse.

Las semanas pasan rápido, tan rápido que asusta. Sin embargo, los días pasan lentos, excepto aquellos en los que hay examen, esos días pasan demasiado rápido.

 

  • Reflexiones

En los ratos que piensas en tu vida siendo becaria, convergen en ti el cansancio y el orgullo. Piensas que, si hace unos años te hubieran contado tu vida así, no te la hubieras creído. Sin embargo, te sientes profundamente orgullosa de estar en este camino, consiguiéndolo, sin contemplar la posibilidad de rendirte.Así llegarás lejos, persevera y obtendrás tu futuro soñado…” ¡Hazlo y lo lograrás!

 

En ocasiones es inevitable pensar en la edad, en el paso del tiempo, en los años que tienes y en tu situación como becaria. Piensas en el futuro y ves muy lejos eso de tener una nómina, ganar dinero en un trabajo que te apasione, tener gente a tu cargo, alquilar una casa propia, comprar un coche y ni siquiera soñar con la mitad de lo que tenían tus padres a tu edad. Pero ellos han elegido trabajar desde jovencitos, y ahorrar dinero, y las becarias hemos elegido estudiar una carrera que nos brinde un futuro más exitoso, a cambio de conocimientos, es el coste que hemos de pagar por ello.

 

Notas como te vas aferrando más y más a la gente que se encuentra en tu misma situación, pues piensas que sólo ellos pueden llegar a comprenderte. Te alejas de la gente que tiene mucho tiempo libre y te arrimas a la gente que, como tú, no lo tienen, pues os entendéis y te sientes aliviada al escuchar sus duras jornadas que, inevitablemente, comparas con la tuya.

 

Eres consciente de tu vida, aunque a veces no llevas las riendas, únicamente te dejas llevar por los días. Intentas organizarte al máximo para que te dé tiempo a llegar todo y, sobre todo, intentando hacer las cosas lo mejor que sabes.

 

  • Conclusiones

Los meses o años como becaria te brindan la posibilidad de aprender de todos tus compañeros de Despacho, te ayuda a espabilarte, a hacerte valer, y a gestionar muy pero que muy bien el tiempo. Incluso, te enseña a disfrutar los pequeños ratitos de tranquilidad, simplemente, saboreándolos y apreciando lo que antes te parecía tiempo muerto, e incluso aburrido.

 

Ves como todo el esfuerzo se ve recompensado cuando te felicitan desde la Universidad y te brindan desde el Despacho la posibilidad de quedarte. Tienes por primera vez la oportunidad de escoger si quedarte en un Despacho conocido o si aventurarte probar uno nuevo. No importa lo que hagas, pero… ¡Hazlo y lo lograrás!

 

Al final, la etapa de las prácticas, por muy eterna que parezca, llega a su fin. Antes o después se abre ante ti el ansiado “Mundo laboral” y con él, nuevos retos y adversidades que afrontar.

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